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SM La Reina inaugura el congreso Familias, adolescentes, drogas, organizado por la FAD y el Instituto Deusto de Drogodependencias en su 125 aniversario

29/08/2011

SM ReinaSu Majestad la Reina inauguró el 28 de septiembre el congreso Familias, adolescentes, drogas, organizado por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) y el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad y coorganizado por el Instituto Deusto de Drogodependencias de la Universidad de Deusto y la Dirección de Drogodependencias del Gobierno Vasco.

En el acto inaugural, SM la Reina estuvo acompañada por el Lehendakari del Gobierno Vasco, Patxi López; la ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, Leire Pajín; el Rector de la Universidad de Deusto, Jaime Oraá; el presidente de la FAD, Jose Ángel Sánchez Asiaín; el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna; y el director general de la FAD, Ignacio Calderón.

En su intervención, después de felicitar a la FAD y al Instituto Deusto de Drogodependencias ya que ambas instituciones celebran este año su 25 Aniversario, el Lehendakari apeló al esfuerzo común para trabajar en la prevención ya que, en su opinión, es la mejor manera de anticiparse a los problemas.

Patxi López aseguró que la prevención comienza en las familias, pero acaba implicando al resto de la sociedad: ONG’s, instituciones formativas, administraciones locales, etc. Al final nos compromete a todos y cada uno de nosotros. En cuanto a la situación del consumo de drogas en el País Vasco, el Lehendakari afirmó que, según el informe Euskadi Drogas 2010, las cosas se están haciendo bien y tenemos datos alentadores, pero no podemos negar que también tenemos problemas y que la situación sigue siendo preocupante. Como especialmente preocupante señaló el consumo de cannabis.

Tras la intervención de Patxi López, la ministra de Sanidad Leire Pajín instó a que la sociedad no banalice el consumo de drogas ya que, en su opinión, no es tolerable. Desde su punto de vista, la realidad de los consumos de drogas está caracterizada por el policonsumo, la accesibilidad, el consumo recreativo y la baja percepción del riesgo; pero el verdadero problema es que las drogas se han integrado en nuestros estilos de vida, en un marco de normalización, pero normalización no quiere decir aceptación.
En su opinión, debemos reforzar el mensaje de que, incluso sin llegar a la adicción, el consumo de drogas tiene efectos adversos. Por último, animó a los presentes a revisar de forma crítica los problemas derivados de los consumos porque debemos ser más eficaces y aseguró que debemos hacer una apuesta decidida por los programas de prevención.

Por su parte, el Rector de la Universidad de Deusto, Jaime Oraá, habló de la creación del Instituto Deusto de Drogodependencias: en 1988-89 tuvo lugar el primer curso del máster de drogodependencias y así, se creó el Instituto. A través del máster de drogodependencias hemos formado a muchos y muchas profesionales. Para el Rector, esta onomástica, el 125 Aniversario de Deusto, el 25 aniversario de la FAD y del Instituto Deusto de Drogodependencias, relanza el compromiso de la FAD y de la Universidad por la educación. Este Congreso será un éxito si enriquece a los más de 500 profesionales que asisten.

El presidente de la FAD, José Ángel Sánchez Asiaín, se refirió al Aniversario de la FAD: La FAD ha cumplido 25 años de vida, un momento en que todos sentimos la necesidad de una reflexión crítica ante los cambios sociales que se están produciendo. Tanto la familia como la sociedad están experimentando una profunda transformación. Sánchez Asiaín también analizó la actual situación de pasividad social frente al fenómeno de los problemas de drogas. Según el presidente de la FAD, vivimos una situación de pasividad social en la que se está produciendo un desmantelamiento de las estructuras preventivas que se pusieron en marcha.
En todo caso, continuó: en la FAD sabemos que no estamos solos. Administraciones y sociedad civil son indispensables para resolver los problemas del presente.

El presidente del Consejo de Administración del Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías (OEDT), João Goulão, ofreció la conferencia inaugural del Congreso bajo el título Sociedad y drogas hoy. Según Goulão, el fenómeno de la adicción está disminuyendo en nuestros países, lo que no es sinónimo de decir que el consumo de drogas está disminuyendo. Las drogas se utilizan de una forma más utilitaria, buscando efectos que se conocen, combinándolos de acuerdo a las sensaciones que quieren disfrutar.

El presidente del OEDT comentó que en la actualidad existe mucho más conocimiento por parte de los usuarios sobre los efectos de las sustancias, muchas de ellas utilizadas de forma simultánea o sucesiva, combinando sustancias legales e ilegales. Para Goulão, un enfoque centrado en la situación jurídica de las sustancias resulta ser cada vez menos eficaz; poner el punto de partida en la salud pública parece tener mucho más sentido.

También analizó los nuevos desafíos derivados de la situación económica y social en que vivimos: Más ciudadanos van a recurrir a las sustancias intentando mitigar el sufrimiento que les causan las dificultades; más personas con problemas buscarán el pequeño tráfico como una actividad que les permita sobrevivir; menos recursos estarán disponibles para los servicios que se dedican a la reducción de la oferta y la demanda. A la espera de que este momento en particular no conduzca a retrocesos irreparables, el desafío al que nos enfrentamos en la actualidad es la adaptación de las intervenciones a la realidad particular en que vivimos, concluyó.

El Congreso continuó el 29 de septiembre con la conferencia del catedrático de Psicología Social, Gonzalo Musitu, quien habló sobre cómo los adolescentes construyen su propia identidad bajo la influencia de agentes externos tan poderosos como los medios de comunicación y analizó la importancia de la familia como agente socializador de adolescentes y jóvenes. Seguidamente, tuvo lugar una mesa redonda en la que se abordaron temas de interés relacionados con jóvenes y adolescentes como las diferencias de género, el riesgo de exclusión y la comunicación virtual entre los menores. Este mismo día, se celebró un debate entre el director técnico de la FAD, Eusebio Megías y el presidente de IREFREA, Amador Calafat.

Ya por la tarde, se celebró un seminario específico cuyo objetivo era compartir experiencias y visiones de futuro acerca de la realidad de los consumos de drogas en Latinoamérica. En 23 años de historia de la política antidrogas en Bolivia no se ha logrado disminuir significativamente la producción, como tampoco los efectos ambientales del cultivo de la hoja de coca, así se expresó el director del Centro Interdisciplinario de Estudios Comunitarios (CIEC), Erik Fernández, durante este seminario que llevaba por título: “Los problemas de drogas: La mirada Latinoamericana”.

Durante su intervención, que estuvo moderada por la directora de Drogodependencias del Gobierno Vasco, Celina Pereda, el director de CIEC comentó que a la hoja de coca se le ha dotado de otras características de orden económico, social, cultural, político y ambiental. Bolivia es uno de los países productores de esta materia prima, convertida en la cuarta droga ilícita de mayor consumo a nivel global y la segunda droga que más problemas genera después de la heroína; 14 millones de personas de entre 15 y 64 años la consumen, afirmó.

Según Fernández, en Bolivia se reconoce a la hoja de coca como una sustancia más bien de libre consumo, ampliamente enraizada, con fuertes connotaciones políticas, sociales, económicas, medicinales, alimenticias y ambientales. Además, la complejidad de este fenómeno se ve reforzado por la alta rentabilidad de la producción de este arbusto, que puede inclusive rendir hasta cuatro cosechas anuales porque hasta el momento no se ha identificado ningún producto agrícola que pueda sustituir la rentabilidad de la hoja de coca en estas áreas, concluyó Fernández.

Por su parte, el director ejecutivo del Centro de Estudios en Conductas de Riesgo Social y Promoción del Desarrollo Integral de Perú, Gustavo Ascacibar, abordó el tema del impacto socioeconómico de las drogas en Perú, segundo país productor mundial de hoja de coca, después de Colombia y antes de Bolivia, con más de 62.000 hectáreas cultivadas y con una producción anual de 400 toneladas métricas de clorhidrato de cocaína.

Esta extensión en su cultivo implica que, según datos aportados por Ascacibar, hay alrededor de 50.000 familias directa o indirectamente vinculadas a la producción de hoja de coca, cuya utilización se destina en un 90% a la fabricación de cocaína y sólo en un 10% a su uso tradicional. Además ha asegurado que en Perú, las organizaciones de narcotráfico movilizan entre 2.500 y 3.000 millones de dólares anuales en la economía nacional, dejando un rastro de corrupción e ilegalidad, y vinculando a adolescentes y jóvenes en el trasteo de la droga, algo que va fortaleciendo la visión utilitaria de vida fácil ligada al narcotráfico.

Por último, durante la mesa redonda, la directora ejecutiva de la Corporación Caminos, Clara Inés Londoño, enumeró los cambios sociales que se han producido en Cali (Colombia) como consecuencia del asentamiento del narcotráfico. Según Londoño, hay una alteración de los valores sociales y de las conductas individuales de amplios sectores de la población, la utilización de la violencia en la mediación de las relaciones sociales, la transformación de las relaciones de los ciudadanos con la política y el Estado, la profundización de las desigualdades sociales, una crisis económica y desempleo, inseguridad ciudadana y delincuencia, crisis de las finanzas municipales y las crecientes brechas sociales, etc.

Sin embargo, continuó, dentro del desarrollo de la ciudad, ha jugado un papel importante los movimientos sociales (sindicales, estudiantiles), las organizaciones de base y no gubernamentales, quienes con sus acciones han contribuido a la reconstrucción del tejido social, que para el caso del narcotráfico fue debilitado por el modelo de organización mafiosa que permitía acceder, acumulando riquezas y poder, a la vida social”.

La representante de la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia, ofreció la conferencia Vulnerabilidad, control social y prevención. Patricia Llerena comenzó su intervención hablando del negocio de las drogas, a pesar de las medidas, el mercado se recicla, sea porque cambia el objeto de comercialización (drogas de diseño), porque varía el destino (de EEUU a Europa o Latinoamérica)”, afirmó. Así, el narcotráfico mueve entre el 20 y el 30 % de la economía mundial y la droga provee el mayor ingreso de Colombia, aproximadamente el 36% del producto nacional.

Llerena también se refirió al informe del programa de Naciones Unidas de 1997 en materia de drogas que estimó el producto total del negocio ilícito de la industria de los estupefacientes en U$S400 billones lo que representaría en ese período el 8% del comercio internacional total.
Según la representante de la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia, durante la década de los 70, existía la comparación del drogadicto con quien subvertía los valores de la sociedad produciéndose una identificación entre droga y subversión pero en la actualidad se está produciendo en América Latina un aumento de la producción y exportación de cocaína y marihuana, una mayor producción de drogas sintéticas y aumento del uso de la violencia, en especial en menores de edad, jóvenes y personas con escasos recursos económicos.

Por último, Llerena también apuntó la respuesta que se ha producido en América Latina ante el panorama actual que ha sido el encarcelamiento en delitos relacionados con drogas prohibidas, el aumento de la tasa de personas detenidas, de tasa de mujeres detenidas por transporte transfronterizo mulas. De este modo, entre el 50 y 60% de las mujeres encarceladas, tiene como motivo tenencia, comercio o tráfico, finalizó.

En la última sesión del Congreso, el 30 de septiembre, participó el catedrático emérito de la Universidad de Deusto Javier Elzo. A su juicio, es preciso mirar la realidad de frente y preguntar qué utilidad real tiene la pretensión de que no puedan beber hasta los 18 años cuando todas las encuestas dicen que la inmensa mayoría lo hacen bastante antes de esa edad. Según Elzo, en la actualidad existe un apuntalamiento del modelo festivo del consumo de alcohol al que va asociado, con demasiada frecuencia, el de las drogas jurídicamente ilegales. Además, señaló que todavía no hay un debate serio y sereno en España ante la ya más que evidente deriva y consolidación del modo de beber mediterráneo hacia el modelo nórdico.

El sociólogo se refirió al reciente movimiento 15‐M. Para él, su caldo de cultivo ha sido la situación de cabreo generalizado ante la crisis. La principal virtud del movimiento 15‐M es lo que supone de aldabonazo a una sociedad dormida, resignada, individualista, placentera y que pide a la Administración, además de seguridad, que le proteja del paro y de la enfermedad y le asegure buenas pensiones y mejores salarios, reflexión. También habló sobre el mundo de Internet en el que están creciendo y socializándose los adolescentes y jóvenes de hoy porque, según afirmó: sin Internet no hubiera sido posible el15‐M, ni la (incipiente) primavera árabe, tampoco el rápido auge de la derecha extrema en Francia.

Según la Memoria Socio económica de 2010, elaborada por el Consejo Económico y Social del País Vasco presentada en julio de 2011, el 94,4% de los vascos entre los 15 y los 24 años utilizan Internet, cifra que se reduce al 30,1% entre los que tienen 45 y más años. Es la brecha generacional, apuntó.

Para Elzo, en España la cultura de la habitación no ha sido sino un efímero paréntesis de la cultura de la calle de los adolescentes, de hecho, las redes sociales y demás espacios de intercomunicación, se han convertido en importantes agentes de socialización donde los más jóvenes acceden, solos y directamente, aun mundo virgen que, muchas veces, controlan mejor que los adultos. Educar y socializar hoy a los adolescentes equivale a acompañarles a discernir los diferentes contenidos de la red. Lo de siempre pero ahora pensando, prioritariamente, en la red. Estamos en otra era, concluyó.

Tras la conferencia de Javier Elzo tomaron la palabra los jóvenes para presentar las conclusiones a las que llegaron tras trabajar en un grupo, formado por 25 jóvenes de 18 a 24 años de toda España, durante todo el Congreso con el objetivo de dar su visión del fenómeno de las drogas. La presentación de sus conclusiones comenzó con un simbólico minuto de silencio como pequeña muestra de la respuesta que encontramos los jóvenes cuando no se nos pregunta.

Apuntan al alcohol como la sustancia de consumo mayoritario y creen que sería beneficioso llevar mediadores a los botellones, no limitar su acción a las aulas. En cuanto al consumo de drogas, los jóvenes afirman que gran parte del consumo adolescente se produce por aburrimiento. Todos aseguraron que el sistema educativo actual es tan poco motivador que mucha gente prefiere estar echándose un porro en el parque que aguantando tonterías. Se muestran convencidos de que no vemos las consecuencias a corto plazo y les preocupa más el consumo ajeno que el propio.
Sin embargo, la mayoría coincide en que algunos de los mejores recuerdos son momentos en los que no ha habido consumo.

En su opinión, el consumo existe, y va a existir siempre. Pero también es bueno saber que muchos jóvenes tienen intereses, y son capaces de anteponer sus ambiciones (deportes, trabajo, estudios) al consumo, aunque también tiene miedo a que se le vaya de las manos. Fue unánime la crítica a los medios de comunicación que sólo asustan y exageran la situación, mostrando una imagen de los jóvenes muy distorsionada.
Aseguran que han pedido en varias ocasiones espacios públicos que ofrezcan ocio alternativo y tengan personas cualificadas dinamizando y educando en el ocio y que estos espacios se asuman desde el voluntariado joven que trabaje con técnicos codo a codo.

En cuanto a las nuevas tecnologías, los jóvenes afirman que su utilización y avance es imparable como forma de comunicación, pero también son conscientes de sus riesgos.Y es que las nuevas tecnologías traen nuevas adicciones cada vez más adictivas en forma de espiral ascendente. El tuenti es más adictivo que los videojuegos que a su vez fueron más adictivos que la televisión. Cada vez se quieren conseguir las cosas más rápido, es decir, aquí y ahora y si en algún momento falta ese recurso fácil se puede caer en lo que algunas personas reconocen como síndrome de abstinencia virtual.

Afirman que creen que sus padres necesitan ayuda: no son superhéroes, y piden a las administraciones que habiliten y faciliten el acceso a herramienta de formación para padres que les enseñen cómo trabajar en familia los valores, la toma de decisiones, la autoestima, el ocio, las aficiones y las expectativas.
Por otra parte piden a las familias coherencia: El discurso de los padres puede verse contradicho por su propia actitud y esta última también actúa como discurso, comunicación directa y no verbal, el padre debe ser coherente en su actitud ya que ésta da ejemplo. También hicieron hincapié en la necesidad de comunicación y la supresión de temas tabú en la familia. Por último, afirmaron estar hartos de un mensaje que nos persigue desde muy pequeños: podrás hacerlo cuando cumplas 18. La madurez no es un número.

Finalmente, reclamaron a las administraciones e instituciones poder participar de forma más activa en el diseño y desarrollo de los programas y actuaciones que les afectan directamente. Asegura que tienen derecho a gritar y estar cabreados con el mundo, pues piensan que viven en gran parte condicionados por intereses adultos. Quieren sentirse implicados.
El director del Centro Mediterráneo Andalusí de la Universidad Pablo de Olavide, Sami Naïr, ofreció la conferencia de clausura titulada Socialización y ciudadanía.
El experto francés comentó que la crisis del modelo de globalización liberal ha favorecido el auge de un nuevo modelo social antropológico fundamentado en la competencia de los seres sociales, en la individualización, el auge de las identidades particulares y del individualismo, la destrucción de las identidades colectivas. La consecuencia principal, continuó, ha sido la radicalización del individualismo y la pérdida de las referencias sociales colectivas. De ahí, una nueva rearticulación de la relación entre los valores individuales y las normas colectivas.

Para el politólogo, el nuevo modelo económico, basado en la competencia generalizada, provoca a la vez la exclusión de las capas sociales más débiles, el auge de nuevas patologías sociales y de la crisis de los valores comunes. La única manera de recomponer la solidaridad colectiva estriba en una concepción renovada de la ciudadanía que diferencie lo privado de lo público poniendo en el núcleo de los valores colectivos la noción de Res Publicae (cosa pública‐interés general), la educación en valores, la inserción profesional y por otro lado, el respeto de las singularidades de los individuos. La ciudadanía moderna debe afrontar el reto de la integración del individuo en el marco de esa ciudadanía, finalizó.

El Congreso se ha celebrado coincidiendo con el vigésimo quinto aniversario de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) y del Instituto Deusto de Drogodependencias de la Universidad de Deusto. Este encuentro pretendía aprovechar la coincidencia de estas fechas como oportunidad para realizar una reflexión acerca del nuevo contexto de consumos de drogas entre adolescentes y jóvenes, de los desafíos que se plantean en la actualidad en lo que respecta a su prevención y, todo ello, desde la decisiva mirada de las familias, como contexto socializador y marco de referencia ineludible si de adolescentes y educación se trata.

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